Respondemos a nuestra interrogante: ¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
El aprendizaje no es trivial desde la época primitiva el hombre ha tenido que observar su entorno para poder comprenderlo o dominarlo, descubrir sus necesidades de protección y resguardo, preguntarse el porque observar, para que innovar y el porque sobrevivir.
Traspolar estas situaciones al contexto educativo nos dá el mismo valor epistemológico, es el conocimiento el que se adecua a todo un sistema social y cultural que le exige utilizarlo apropiadamente, es decir, contextualizada, situada en el que se desenvuelve el sujeto.
Macroeducativamente el aprendizaje se tiene que planear, es una actividad compleja y que requiere el esfuerzo de todos los involucrados. Contemplar el objetivo que se quiere alcanzar, las características de la población hacia al cual esta dirigido, las condiciones de las instalaciones, las características del personal y el contexto en el cual se ubicara el programa de estudio. Es una tarea ardua que requiere tiempo y esfuerzo, no se elabora de manera superficial sino a consciencia.
Microeducativamente, el aprendizaje no es trivial porque el profesor tiene que planear antes, durante y despúes de una clase, de una unidad, de un semestre, de un ciclo escolar. Tiene que pensar y repensar en que estrategias son las adecuadas para la consecución del objetivo de su contenido y programa. Valor las necesidades de los alumnos de acuerdo al momento y contexto en que se ubica. Diseñar formas o medios a través de los cuales retroalimentar el aprendizaje y evaluar los mismos.
La trivialidad en el aprendizaje por parte del alumno no existe porque desde el momento que tenga el deseo de estudiar de salir adelante, es muestra de la significatividad que tiene el conocimiento en su vida. Un factor que interviene en el proceso de aprendizaje es la actitud, es una predisposición afectiva y motivacional requerida para el desarrollo de una determinada acción, posee también un componente cognitivo y conductal. En la actitud lo fundamental es generar expectativas porque así el estudiante se interesa y se motiva en su proceso de aprendizaje. No obstante la actitud puede ser inversamente proporcional a la aptitud por un mecanismo de compensación de debilidades y fortalezad, como en el caso de quienes al reconocer sus debilidades en el área de matemáticas en medio de la necesidad de aprender, se interesa más en aprender que aquellos que tienen más habilidades para dicha área.
En la medida que exista más coherencia entre la actitud y aptitud, los estudiantes encontrarán las relaciones entre los mismos lo que a su vez aumentará su nivel de comprensión. La comprensión de los conceptos determina el aprendizaje más no el aprendizaje significativo. De ahí que quién sabe actuar, y lo hace bien porque además del dominio conceptual comprende como funciona su pensamiento y como se interrelacionan los conceptos en ese proceso de aprendizaje, a desarrollado la competencia.
El aprendizaje no es trivial desde la época primitiva el hombre ha tenido que observar su entorno para poder comprenderlo o dominarlo, descubrir sus necesidades de protección y resguardo, preguntarse el porque observar, para que innovar y el porque sobrevivir.
Traspolar estas situaciones al contexto educativo nos dá el mismo valor epistemológico, es el conocimiento el que se adecua a todo un sistema social y cultural que le exige utilizarlo apropiadamente, es decir, contextualizada, situada en el que se desenvuelve el sujeto.
Macroeducativamente el aprendizaje se tiene que planear, es una actividad compleja y que requiere el esfuerzo de todos los involucrados. Contemplar el objetivo que se quiere alcanzar, las características de la población hacia al cual esta dirigido, las condiciones de las instalaciones, las características del personal y el contexto en el cual se ubicara el programa de estudio. Es una tarea ardua que requiere tiempo y esfuerzo, no se elabora de manera superficial sino a consciencia.
Microeducativamente, el aprendizaje no es trivial porque el profesor tiene que planear antes, durante y despúes de una clase, de una unidad, de un semestre, de un ciclo escolar. Tiene que pensar y repensar en que estrategias son las adecuadas para la consecución del objetivo de su contenido y programa. Valor las necesidades de los alumnos de acuerdo al momento y contexto en que se ubica. Diseñar formas o medios a través de los cuales retroalimentar el aprendizaje y evaluar los mismos.
La trivialidad en el aprendizaje por parte del alumno no existe porque desde el momento que tenga el deseo de estudiar de salir adelante, es muestra de la significatividad que tiene el conocimiento en su vida. Un factor que interviene en el proceso de aprendizaje es la actitud, es una predisposición afectiva y motivacional requerida para el desarrollo de una determinada acción, posee también un componente cognitivo y conductal. En la actitud lo fundamental es generar expectativas porque así el estudiante se interesa y se motiva en su proceso de aprendizaje. No obstante la actitud puede ser inversamente proporcional a la aptitud por un mecanismo de compensación de debilidades y fortalezad, como en el caso de quienes al reconocer sus debilidades en el área de matemáticas en medio de la necesidad de aprender, se interesa más en aprender que aquellos que tienen más habilidades para dicha área.
En la medida que exista más coherencia entre la actitud y aptitud, los estudiantes encontrarán las relaciones entre los mismos lo que a su vez aumentará su nivel de comprensión. La comprensión de los conceptos determina el aprendizaje más no el aprendizaje significativo. De ahí que quién sabe actuar, y lo hace bien porque además del dominio conceptual comprende como funciona su pensamiento y como se interrelacionan los conceptos en ese proceso de aprendizaje, a desarrollado la competencia.
